“Bienvenidos a La Quiaca. Ushuaia 5121 km”, reza el cartel que recibe a todos los recién llegados a la ciudad jujeña fronteriza con Bolivia.
Siendo uno de los asentamientos urbanos más importantes del noroeste argentino, La Quiaca es un constante ir y venir de habitantes del Altiplano, lo que le da al paisaje quiaqueño una diversidad cultural tan enriquecedora como pintoresca.


La belleza tan particular del paisaje de la Puna, sus colores rojizos y ocres diseminados en el espacio, la aridez del suelo y el aire que curte las pieles, hacen de La Quiaca uno de esos destinos inolvidables para todo aquel que lo visita.





Es la única ciudad del norte puneño que cuenta con todos los servicios básicos para comodidad del turista, siendo uno de los asentamientos urbanos más importantes del noroeste argentino. Cuenta con una buena oferta en infraestructura de alojamiento y locales de gastronomía.


Además de todo esto, ofrece muy buenas posibilidades de excursiones a realizar. En cuanto a las actividades naturales, son muchas las opciones para los amantes de la naturaleza y el deporte.
Por ejemplo, la Laguna de los Pozuelos es un lugar ideal para realizar el avistaje de flora y fauna autóctonos de la Puna. Existe la opción de realizar excursiones programadas o lanzarse a la aventura de explorar el lugar y encontrarse con la naturaleza quiaqueña sin intermediarios.







Existen infinidad de cerros y montañas en toda la región para la práctica del trekking, una actividad que puede ser realizada por cualquier persona ya que existen senderos con distintos grados de dificultad.
Otra actividad muy atractiva es el montañismo, sobre cerros de distintas alturas, a optar según la experiencia del que lo realice. Una opción más que ofrecen las montañas son las cabalgatas guiadas.
En los ríos, arroyos, embalses y lagunas de la región puede practicarse la pesca de distintas variedades, siendo los arroyos de montaña especialmente recomendados para pescar salmónidos.
Como si no hubiera ya muchas opciones, el paisaje de Jujuy es especialmente indicado para realizar travesías de Safari 4 X 4 y overlanding, que pueden ser combinadas con safaris fotográficos, trekking, pesca deportiva, navegación y otras actividades.
Y cuando cae la tarde, en el momento en que las actividades culminan después de un día de actividad, la mejor alternativa es concurrir a la Plaza de la ciudad, alrededor de la cual se ubican tiendas y ferias pertenecientes a los lugareños que confieren al paraje un escenario especial. En estos variados puestos se encuentran artesanías, cestería e indumentaria como ponchos y telares confeccionados a mano. La actividad artesanal es muy importante en la región de la Puna, donde se trabajan con gran arte las arcillas naturales. Las cesterías de simbol y poleo presentan líneas simples y agradables en todos los productos.
Dulces caseros y alfajores también son exhibidos en los puestos callejeros, para dejarse tentar y llevarse en el paladar todo el dulzor de la Quiaca, un destino que tiene todo: aventura, calidez, naturaleza, artesanías y la infraestructura ideal para que todo turista se vaya con muchas ganas de volver.
Ludmila Pérez
La Manka Fiesta o Fiesta de las Ollas
Durante la segunda quincena de octubre tiene lugar en La Quiaca el evento centenario conocido como “Manka Fiesta” o “Fiesta de las Ollas”. Este acontecimiento reune a todos los lugareños que llegan cargados de productos artesanales destinados al trueque o venta. Aunque es más lo que se intercambia que lo que se vende. El motivo de esta feria anual es liquidar los excedentes de producción trocándolos por otros productos. Así, las piezas de alfarería se intercambian por granos, prendas confeccionadas con lana de llama, frutos secos o canastos artesanales. Si bien priman las razones económicas, la Fiesta de las Ollas tiene también su móvil social.







