Si elige conocer y disfrutar las Sierras de Córdoba puede comenzar por el Valle de Punilla. Aquí prácticamente nació la hotelería de la Provincia, y concentra la mayor variedad y cantidad de comodidades y servicios receptivos. Es el lugar de permanencia de casi la mitad de los turistas que llegan a Córdoba.
Pequeñas o medianas, a lo largo del circuito, las localidades se suceden, serpenteando entre los rincones de la ladera oeste del cordón de Sierras Chicas. Este valle tiene una enorme riqueza minera, pero es el turismo la principal actividad económica y la más importante fuente de trabajo.

La ciudad más importante del Valle de Punilla es Villa Carlos Paz, asentada sobre un fértil valle comprendido sobre el cordón montañoso de las Sierras Chicas al este y las Sierras Grandes al oeste, surcado por dos ríos y dos arroyos que forman la cuenca que yace a sus pies: el Río San Antonio, el río Cosquín, el arroyo Los Chorrillos y el arroyo las Mojarras.


Entre los circuitos más importantes se encuentran la Vuelta al lago San Roque, por ruta 14 hacia la localidad de San Antonio de Arredondeo la visita al Observatorio y la Estación Terrena Bosque Alegre, y el circuito Cuesta Blanca-El Cóndor.



Se puede practicar descenso en mountain bike o trekking por el camino de los puentes colgantes, el Camino del Gigante y el Camino del Indio.
La fisonomía del paisaje con sus casitas, Iglesias, plazas y espacios verdes, nos recuerda que desde fines del XIX se instaló en este valle un importante poblamiento de origen europeo, principalmente italiano y español, seguido por alemanes. El clima semejante al mediterráneo, seco pero con suficiente humedad para desarrollar especies arbóreas de gran tamaño, con las cuatro estaciones bien definidas ya que en invierno suele nevar en localidades como La Cumbre, Los Cocos o Capilla del Monte, ha permitido el desarrollo de cipreses, álamos, pinos, vides, peras y olivos.

Por ello los aromas, los colores y el paisaje se fusionan a nuestro alrededor permitiendo el relax y el descanso absolutamente naturales, muy parecidos a algunos lugares de Italia y España y en las alturas, paisajes similares a las de Europa Central.
El Camino de los Artesanos, es un ejemplo de ello. Un bello camino de tierra une las localidades de Villa Giardino y La Cumbre y en él encontramos a numerosos artesanos con productos de calidad únicos en el mundo.




La emoción se completa con la práctica de parapente en Cuchi Corral, donde la inmensidad del paisaje se despliega para los más aventureros que se entregan a la sensación de volar.
Muy cerca están el misterio y lo místico, lo terreno y lo celestial, en un lugar donde año a año se reúnen miles de visitantes para vivir experiencias únicas en el punto más alto de las Sierras Chicas, el Cerro Uritorco de 1979 msnm.

Completan el paisaje el dique Los Alazanes, la obra hidráulica más alta emplazada en territorio cordobés, a 1400 msnm, una reserva ecológica donde se consiguen grandes ejemplares de truchas.

El Valle de Punilla se muestra así exuberante misterioso y en paz, para disfrutarlo de a poco y en etapas.