
Si bien el Cura Brochero forma parte del patrimonio cultural, religioso y espiritual del pueblo cordobés, cuando uno llega a la Villa que lleva su nombre, a 150 Km. de la ciudad de Córdoba, es donde se entiende en toda su dimensión, la devoción que despierta y la espiritualidad se vigoriza conociendo detalles de su vida.
En la tranquila localidad de Villa Cura Brochero, antes llamada Villa del Tránsito, encontramos el Museo Brocheriano, que fue antes la Casa de Ejercicios fundada por el sacerdote en 1877. Allí se exhiben objetos sagrados, instrumentos musicales, alfarería, herramientas, morteros, telares e imaginería. En las salas principales se guardan numerosos elementos que reconstruyen la vida y obra del Cura Gaucho. Tanto la Capilla, como el Colegio y la Casa de Ejercicios fueron declarados Monumento Histórico Nacional en 1974.
En este lugar nos enteramos que este sacerdote, asume en 1869 el extenso Curato de San Alberto. En 4.336 kilómetros cuadrados residían poco más de 10.000 habitantes en lugares distantes, sin caminos y sin escuelas. Dispuesto a evangelizar, educar y mejorar la calidad de vida de quienes vivían entre sierras y ríos todavía vírgenes, edificó iglesias, fundó escuelas, abrió 500 Km. de caminos, fomentó la agricultura, ideó ferrocarriles, enseñó con el ejemplo y fue un testimonio de auténtica caridad. Uno de sus mayores logros fue justamente la construcción de La Casa de Ejercicios. Vivió pobre y murió ciego en 1914.
La Villa que lleva su nombre se extiende a la vera del río Panaholma, en el Valle de Traslasierra, enclavado entre los cordones montañosos de Achala y Pocho, de 959 mts. de altura. Posee características particulares, tales como aguas mesotermales y un microclima que contribuye a revitalizar y desintoxicar el organismo, lo que la transforma en el sitio ideal para el disfrute y el descanso. La temperatura presenta características privilegiadas, con días a sol pleno la mayor parte del año: entre 17º y 31ºC en verano y entre 5º y 18ºC en invierno.
Sus playas permiten la recreación en familia y es el río Panaholma el que lo separa de Mina Clavero, otro rincón de las sierras que maravilla al viajero por sus especiales características. En este lugar confluyen el Río Mina Clavero y el Panaholma dando origen al Río los Sauces, cuyo cauce se encajona entre las rocas, de singulares geoformas, formando lo que se conoce por Los Cajones. Este pintoresco cuadro se completa con el Balneario Los Elefantes.
Se llega a estas dos localidades por el sinuoso camino de las Altas Cumbres, recorriendo 55 Km., desde la capital de Córdoba. Ambas ciudades se han transformado en el principal centro turístico del Valle de Traslasierra y cuentan con muy buena infraestructura hotelera, campings y una gastronomía regional variada y de calidad.
Historia, paisaje y fe se conjugan en este lugar de las sierras cordobesas para lograr un paseo lleno de encanto, descanso natural y encuentro.