Turismo Cultural: La Posta de Yatasto, La historia se detiene
By Argentina • Oct 21st, 2008 • Category: Turismo en el Norte Argentino

La transitada ruta 9/34, que va de Buenos Aires hacia Salta, se desvía a la derecha, recorre 2 Km. por la ruta provincial 45, consolidada aunque de tierra, para llegar al lugar exacto donde la historia de las guerras gauchas del Norte, se detiene.
Allí, la Casa Histórica de Yatasto, más conocida como la Posta de Yatasto, declarada Monumento Histórico Nacional en 1942, guarda el silencio de los años y el fragor patriota de las voces de los Generales Martín Miguel de Güemes, Manuel Belgrano, y José de San Martín.
Entre el aroma fresco del mistol y el sonido eterno del arroyo, nos recibe una mujer delgada, oriunda del lugar, que cuida celosamente el tesoro encomendado.
Bajo el histórico algarrobo, que durante la colonia se asignaron tierras cerca de los fuertes o sobre el camino que unía el Río de la Plata con el Alto Perú, entre ellas, 80.000 has. para la Hacienda de San José de Yatasto, a principios del siglo XVIII. Estas haciendas eran importantes para el comercio y el Correo Oficial que determinó la formación de postas en 1772.
La amplia galería, nos transporta a un año ignoto entre el 1700 y el 1800. El edificio que ahora abre sus puertas a nuestra curiosidad, corresponde en realidad a parte del casco de estancia que originalmente perteneció a Don Francisco Toledo Pimentel.
El dintel de la puerta principal tiene un mensaje que aclara que su heredero Don Vicente Toledo y Pimentel tuvo que reedificarla hacia 1784 debido a su ruinoso estado.
Lo que queda del edificio es sólo una parte de la vieja estancia. En la planta baja hay cuatro habitaciones que recrean la vida colonial de entonces. A la planta alta llegamos subiendo un estrecha escalerita interior. Allí se ambientó el dormitorio donde descansaron los héroes. Es imposible resistirse a la atracción que ejerce un balcón cuyas rejas y barandas han sido exquisitamente terminadas con escofina. Desde allí la vista se sumerge en el rico verdor del entorno formado por añosos algarrobos, imponentes talas y ceibos, pacaráes, mistoles y palo borracho. El azul de cielo termina de cerrar un cuadro pocas veces visto.
Aquí la historia tiene mucho para contar. Cuando Toledo y Pimentel donó 1.300 caballos y 100 vacuno al Ejército Auxiliar del Norte. Cuando se encontraron Juan Martín de Pueyrredón, Jefe del Ejército del Norte, con el General Manuel Belgrano el 26 de mayo de 1812.
O cuando en 1814, el 17 de enero, los propietarios de la hacienda ofrecieron una cálida acogida al Coronel José de San Martín que se dirigía hacia el Norte y hospedaron también al Teniente Coronel Martín Miguel de Güemes a fines de febrero de 1814, al recibir el cargo de Comandante de las Avanzadas del Río Juramento.