Tierra acogedora como pocas, La Rioja recibe con brazos abiertos, endulzando con su música, su cultura y sus paisajes. Entre ellos, el impresionante Cañón de Talampaya, en el Parque homónimo, que queda a 230 kilómetros de la ciudad capital.
Talampaya significa en lengua quechua, “río seco del tala”. Gran parte de la historia del planeta se encuentra en este sitio, perteneciente a la cuenca de Ischigualasto. A fines del Período Pérmico triásico, hace más de 200 millones de años, los primeros ejemplares de dinosaurios habitaban este maravilloso rincón de la Tierra. De eso dan cuenta los únicos yacimientos que pudieron presentar una secuencia completa de los fósiles más antiguos del mundo.
El último descubrimiento ocurrió en septiembre de 2003, cuando científicos de las Universidades de San Juan y La Rioja, encontraron restos de 17 dinosaurios del Triásico Superior. Por su jerarquía paleontológica fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.
Hoy, el recorrido nos lleva por el cauce seco de un río rodeado por un imponente paredón rojizo que mide 150 metros de altura y tiene las marcas de millones de años en sus relieves. Es uno de los pocos Cañones que se recorren por la base y no por la cima.















En la entrada del Cañón encontramos los Petroglifos, grabados en piedras de aproximadamente tres mil años de antigüedad. Esta es la primera parada del circuito. La siguiente es el Jardín Botánico, un jardín de algarrobos que lograron crecer en medio de una región absolutamente árida. Las paredes cóncavas se asemejan a un gigantesco tobogán vertical. Allí, el eco subraya lo que decimos y hasta lo que callamos.








En la llamada Catedral Gótica, las inmensas y lisas paredes, los picos casi perfectos dibujan un recinto único y majestuoso. Figuras de distintos colores y formas, algunas singulares, casi reales, imprimen al paseo un halo de misterio y sobrecogimiento. El Monje nos observa. Y acercamos las miradas a sus formas, sorprendidos y en silencio.








En el Parque no hay alojamientos, sólo está permitido acampar en las proximidades de la confitería del lugar. A 50 kilómetros de allí, en Villa Unión y en Chilecito a 150 kilómetros, se dispone de hosterías, hoteles y campings y todo tipo de servicios turísticos. No existen en el lugar servicios de transportes que vayan directo al parque, sólo taxis y remises. Hay excursiones privadas y servicios de guías y operadores turísticos.
Una riqueza sin medida entre tonos rojizos y azules, de prehistoria y dinosaurios, Talampaya completa de esta forma, el maravilloso conjunto de bellezas argentinas.