Sentada en plena Plaza 25 de Mayo, frente a la estatua ecuestre más conocida del país, por supuesto la del General San Martín, la Viajera Intrépida piensa en los consejos que le dieron algunos conocidos, y ahora que ha llegado a Rafaela no puede comprender por qué muchos dicen que esta no es una ciudad turística.
La joven reflexiona mientras el sol se alza en el horizonte y las calles de esta localidad, ubicada a 93 km de Santa Fe, comienzan a despertar a un nuevo día. ¿Qué convierte a un lugar en centro turístico? Sí, siempre los atractivos naturales ayudan. ¿Por qué no también un espacio cultural, un monumento o un destacado edificio histórico? Todo complementa y ayuda a construir una simple comunidad en un destino turístico.





Pero con eso solo no alcanza, si no se trabaja en conjunto, es difícil hacer de un lugar un centro ideal para los visitantes. Rafaela está en pleno desarrollo, y la Viajera no podía dejar la provincia sin antes conocer esta pujante ciudad que ofrece opciones variadas para los turistas que se animan a conocerla.
Caminando por la hermosa plaza, centro de reunión de los lugareños, la joven observa la Recova de los antiguos almacenes Ripamonti, que sobrevive al paso del tiempo. Sabe que Rafaela no surgió como otros pueblos por la instalación de un fuerte ni tampoco a partir de una estación de tren. Como otras tantas localidades, fue fundada en 1881 debido a la colonización particular, cuando Guillermo Lehman se encarga de ubicar a un grupo de inmigrantes que llega para asentarse en la zona. El desarrollo sería inminente, y su posición estratégica, en el centro de las vías de diferentes ferrocarriles, ayudaría a su despegue.


Desde el vértice de la plaza obtiene una privilegiada vista de la Catedral San Rafael. Mientras observa detalladamente su hermosa construcción, se pregunta si la ciudad tomó el nombre del templo, de manera femenina, o la consagración de la Iglesia bajo la advocación de San Rafael Arcángel fue posterior. Lo pregunta en varias oportunidades, pero nadie le sabe responder.

Tal vez lo pueda averiguar en alguno de los museos, como el Museo Histórico Municipal. O tal vez recorra el Archivo Histórico Municipal que guarda un rico patrimonio sobre los orígenes y el crecimiento de la ciudad. Aunque, tal vez, para comprender más el proceso, el Museo de Fotografía, uno de los primero en su tipo en Latinoamérica, organizado por el Foto Cine Club Rafaela, sea una buena opción.




El Museo de Bellas Artes es muy apreciado por todos aquellos que aman la pintura, y se convierte en otro atractivo de interés. Para el polo opuesto, conocer el famoso Autódromo donde se lleva a cabo las “Quinientas Millas Argentinas”, es todo un sueño.
La Viajera Intrépida, siempre informada, conoce un segmento de turismo alternativo, en contacto con la naturaleza, con las raíces históricas y religiosas, y con la vida rural. Ella elige la bicicleta; prefiere las dos ruedas a las cuatro patas de un caballo, seguro rebelde, porque a ella siempre le tocan los indomables. Aunque también sabe que sus dos piernas la pueden conducir por el sector urbanizado. Conocer las actividades de la cuenca lechera se presenta como una excelente alternativa para familiarizarse con la producción de la región.
Amante de la tranquilidad y el aire fresco, la Viajera camina por las parquizadas calles de “la perla del oeste”, recorre plazas, parques y plazoletas; el cuidado del medio ambiente es de vital importancia en la ciudad, y eso se refleja en sus cuidadas calles. “¿Quién no puede disfrutar de la tranquilidad de una pequeña ciudad, del aire puro, de la siesta, de la amabilidad de los vecinos?”, se pregunta la joven, aunque ella sabe muy bien que no todas las personas son iguales, y ahí está el sabor de la vida. Por eso, para los que sí desean unas vacaciones con mucha paz, Rafaela es realmente una excelente opción.




Conozco la ciudad de Rafaela, pero para mi no es un destino turístico, hay otras ciudades de Argentina mucho mas importantes y con bellezas naturales para conocer.
Alicia