Santa Fe, Moisés Ville

Turismo en Moisés Ville, Santa FeEn aquel comedor le ofrecen un exquisito plato de guefilte fish. La Viajera Intrépida no tenía idea de qué era aquello que le nombraban, pero se animó a probarlo, al igual que knishes de papa y un mini shtrudl de manzana. Cuando salió de allí, con el estómago lleno y una sonrisa en el rostro, se alegró por haberse desviado de su camino ya trazado, para tener la oportunidad de conocer Moisés Ville. ¿Quién sabe cuándo podrá volver? Las oportunidades no hay que dejarlas pasar, y eso bien lo sabe la joven.

A 175 km de Santa Fe nace Moisés Ville, renace cada día a partir de los recuerdos, y surge, como en sus inicios, con más vitalidad al asomarse el sol. Parece escondida en la Pampa Húmeda, misteriosa, milenaria, como si ya se hubiese grabado a fuego en aquella zona del centro-oeste santafesino.

Moises Ville, entrada

Moises Ville, cartel

A ella no le hace falta saber que es parte del departamento de San Cristóbal, ni siquiera qué rutas pasan por allí, qué pueblos se le arriman, solo en proximidad, porque después no hay ningún tipo de contacto que los acerque. A la Viajera solo le interesa descubrir cuál es el motivo de que, en 1999, el Poder Ejecutivo de la Nación lo haya declarado Poblado Histórico Nacional.

El Museo Histórico Comunal y de la Colonización Judía “Rabino Aarón Halevi Goldman” es el lugar indicado para comenzar. Y cuando empieza a adentrarse en las razones, entiende el porqué de las ganas de crear esta institución, que es motivo de orgullo del pueblo. ¿Quién no tiene la necesidad de guardar su pasado como si fuese oro? Preservarlo, cuidarlo y, por supuesto, trasmitirlo, porque esa es la principal función de este lugar hasta donde llegan muchos descendientes de judíos en busca de su identidad, de sus orígenes.

Museo Histórico Comunal y de la Colonización Judía

El primer libro del Registro Civil, donde se anotaron los nacimientos, uniones y defunciones, es la perla del Museo, que en su interior alberga todo tipo de elementos, donados por los vecinos y antiguos pobladores, y que narran la historia de una localidad, de una comunidad, de un sueño. Baúles, cuchillos, cartas, documentos, registros, una importante hemeroteca y un archivo de fotos, todo se preserva en este edificio, ubicado en el solar donde en un comienzo se localizaba la plaza.

No tarda mucho en saber que la historia de los pioneros es una historia triste, de penurias, de hambre, de muerte, engaños y soledad. La joven protesta, se indigna y se le llenan los ojos de lágrimas. El sufrimiento de esta gente parecía estar instalado desde el principio en sus destinos, y a ella esto no le parece justo. No solo las persecuciones de la Rusia Zarista contra ellos le parecen cruentas, el desarraigo y el miedo, le causan una pena que no puede explicar.

Pero en la oscuridad brillaba una pequeña luz. En el otro lado del mundo, allí, en una nación relativamente nueva, una ley sancionada por Nicolás Avellaneda abriría camino para que muchos inmigrantes llegaran a la Argentina en busca de mejores oportunidades. Para estas familias, que ya habían comprado tierras en aquella región del sur, y que en 1889 se subieron al Vapor Weser, fue una desilusión alcanzar el Río de la Plata y comprender que habían sido engañados: las tierras ya pertenecían a otras personas.

En este punto del relato, la Viajera vuelve a enfadarse, se entera que no todos los inmigrantes marcharán para otra zona, una región de Santa Fe, donde un tal Palacios poseía tierras cerca de un ferrocarril, pero los que sí lo hacen vivirán tiempos de miseria y abandono. Acechados por la hambruna y la falta de futuro, algunos emigran, pero los valientes que deciden quedarse deberán sufrir cosas peores. El tifus no da tregua, y en poco tiempo se deben inaugurar dos cementerios donde enterrar a los más pequeños.

“¡Qué irónico!”, piensa la joven, que un cementerio (el primer Cementerio Israelita) se convirtiera en el inicio de todo. Allí estarían las raíces del pueblo judío en la Argentina.

Cementerio, Moisés Ville, Santa Fe, Argentina

Cuando el famoso Barón de Hirsch y su Jewish Colonization Association ofrecieron trasladar a los primeros colonos a Entre Ríos, la negativa se hizo escuchar: ellos no abandonarían sus sueños tan fácilmente. Hirsh finalmente adquirió las tierras y, a partir de ese momento, Moisés Ville surgiría con ímpetu.

Moisés Ville, Santa Fe, Argentina

El pueblo creció, y desde esas remotas épocas mucho ha sucedido. Mientras la Viajera camina por la calle principal, donde las primeras casas se asentaron una al lado de la otra, reflexiona sobre la esperanza, las fuerzas, los sueños, y se da cuenta de que en Moisés Ville, estos conceptos abstractos se cargan de sentido.

Biblioteca Barón Hirsch, Moisés Ville, Santa Fe, Argentina

Escuela, Moisés Ville, Santa Fe, Argentina

Los deseos de los pioneros se ven materializados en las antiguas construcciones, en una colectividad pujante, en sus sinagogas (como la Sinagoga Brener que, aunque ya no está en funcionamiento, ha sido declarada Monumento Histórico), en La Mutua Agrícola y en la Sociedad Kadima, que la Viajera Intrépida conoce antes de partir, emocionada por estos gratos ejemplos de una comunidad que logró salir adelante a pesar de las adversidades.

Sinagoga Brener, Moisés Ville, Santa Fe, Argentina

Enlace a una imagen interesante de un diario con artículo extenso sobre Moisés Ville

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