Siempre es una excelente opción visitar San Antonio de Areco. Es como viajar a una preciosa porción del tiempo pasado. Ubicado a 110 kilómetros, al noreste de la Ciudad de Buenos Aires, se llega hasta él transitando la ruta nacional Nº 8. Fundado en el año 1730, este denominado “santuario gaucho” es uno de los poblados más antiguos de la provincia de Buenos Aires y del país. No por nada ostenta el título de “Poblado Histórico de Interés Nacional”, declarado así por la Presidencia de la Nación. Conserva en su fisonomía urbana y rural, en su cultura, en las costumbres de sus pobladores en el silencio de sus calles, las características singulares, únicas, del campo argentino.




Un paseo por sus angostas veredas o su plaza de adoquines es parte ya de un merecido descanso y relax. Un desconectarse de los ruidos de la ciudad y de la rutina que no permiten el diálogo con uno mismo. Recorriendo sus viejas casonas, observando el pasado a través de sus galerías, el viajero descubre asombrado cuadros únicos del pasado en la pampa argentina.




La tranquilidad y la seguridad son dos valores que permiten disfrutar a pleno de la naturaleza que lo circunda. Como principales atractivos figura el Parque Criollo, un predio de 90 hectáreas que recrea la vida cotidiana en un casco de estancia del Siglo XVIII. Fue creado en 1933, ambientado según la época con viejos cañones que sirven de protección, un foso y un terraplén de tierra. Lo primero que recibe al visitante es la reacondicionada Pulpería “la Blanqueada”, que servía al gaucho, de refrescante entretenimiento. Una carreta colonial, antiguas diligencias, y máquinas de moler trigo de esos tiempos, recuerdan en la parte posterior momentos de la rutina de los primeros pobladores de la pampa húmeda.


El Museo Gauchesco “Ricardo Guiraldes”, posee siete salas de exposición donde se exhibe mobiliario y documentos del célebre escritor, autor de “Don Segundo Sombra”, entre otras obras costumbristas. Objetos cotidianos de la época, estampas del gaucho, se redescubren al recorrerlo. En el patio central, es ya una tradición recibir el año nuevo con fogones, músicos y bailarines.


El pintoresco Puente Viejo une las márgenes del río Areco en un bellísimo entorno. Es uno de los más antiguos del país. Junto con la Iglesia de San Antonio han sido declarados Monumentos Históricos Nacionales así como su casco histórico. Muy cerca de allí, tres pueblos rurales, llenos de encanto y serenidad, dejan compartir y vivenciar las costumbres del campo: Villa Lía, Vagues y Duggan



San Antonio de Areco es reconocido en el mundo por la distinguida calidad de sus artesanías y la exquisita creatividad de sus artesanos. Se destacan principalmente las obras realizadas en platería, buscadas especialmente por los extranjeros. Son también de gran relevancia las artesanías en cuero, los tejidos, cerámica, herrería carruajes y madera.

Sus Estancias, que ofrecen servicios de máximo nivel, son una parte importante de su gran atractivo, con espectáculos criollos, actividades que recrean los trabajos cotidianos de un establecimiento rural, jineteadas, domas, fogones y guitarreadas. El complemento ideal son las cabalgatas, paseos guiados y bicicleteadas. Sin duda, todo delicadamente preparado para una estadía inolvidable.




María Inés Medina
Lo que mas me gusta de San Antonio de Areco son sus estancias y las artesanías, siempre que voy a visitar esta ciudad me compro alguna artesanía realizada en platatería, también me encanta las artesanías en cuero y la cerámica.
Natalia