Muy cerca de la ciudad capital de San Luis, a sólo 20 kilómetros se encuentra Potrero de los Funes, un pueblo serrano ideal para el descanso, el relax y el encuentro con amigos. Está ubicado en las márgenes del lago homónimo, que mide 91 hectáreas y 33 metros de profundidad, conjugando así la apacible vida serrana con las actividades náuticas.
Entre cerros y valles se deslizan ríos y arroyos, transformando los espacios entre quebradas y caminos sinuosos, en miradores naturales únicos. El embalse se encuentra rodeado de cerros que enmarcan la pequeña villa veraniega. Algunos de estos protagonistas son la India Dormida, cerro que mide cerca de 1100 metros de altura, o el Cerro La Cumbre de 2150 m.

La Quebrada de los Cóndores, una garganta natural de casi 350 metros de altura, se presenta como un lugar ideal para reunir aventura y emoción al máximo en plena naturaleza. Este sitio es ideal para la práctica de rappel y escalada deportiva.

Un tranquilo recorrido por los alrededores del lago permite disfrutar del aire puro y el contacto con lo natural en un ámbito puro donde todavía las grandes masas turísticas no llegan. Entre los caldenes y molles de frondosas copas se pueden realizar caminatas o hacer trekking hasta la cima de las sierras. Desde allí un cuadro único regala las vistas más espectaculares del embalse mientras se oxigena el espíritu.

En las planicies de los valles vírgenes se suele encontrar a grupos practicando mountain bike para lo cual la vasta geografía de San Luis ofrece increíbles desniveles de bajadas y subidas.
En las alturas, las aves nos sorprenden practicando maravillosas pericias aéreas para aprovechar inolvidables safaris fotográficos.
Adentrarse en el lago, en botes o canoas, permite disfrutar la serenidad de las aguas. Otros prefieren la práctica de la pesca de carpas y pejerreyes encontrándose piezas de gran calidad, peso y tamaño. Los deportes náuticos más elegidos son la navegación a vela, el canotaje y el esquí acuático.

En la pintoresca comarca sanluiseña existe una importante y variada infraestructura gastronómica y hotelera. Para alojarse, se puede elegir entre cabañas, hoteles, hosterías o campings. En sus ferias abundan todo tipo de productos artesanales desde piezas de alfarería, tejidos e hilados en general, dulces, alfajores, licores y vinos artesanales. Las noches son plenas de bullicio y actividad cultural.

Como broche de oro, una cena con la familia o entre amigos, especialmente si es chivito con chanfaina, será una de las anécdotas más recordadas de unas merecidas vacaciones.
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