Mendoza, San Rafael
By Argentina • Oct 21st, 2008 • Category: Turismo en Cuyo

En la entrada de San Rafael, un enorme cartel da la bienvenida a la ciudad: un racimo de uvas, una por cada distrito del departamento. Y así podemos hacernos una idea de lo que se encontrará más adelante. Sí, la Viajera Intrépida ya sabe de antemano que la segunda ciudad más importante de la provincia de Mendoza le va a gustar.
Y cómo no gustarle, si allí parece que el sol está siempre dispuesto a presidir los días, especialmente en la época estival, o en estas jornadas de primavera, donde los atractivos turísticos se preparan para cambiar los programas invernales, que predominaron durante la mitad del año, y ahora aprovecharán el clima benigno de las tardes “sanrafaelinas”.
La Viajera se encamina por una de las anchas avenidas, con la vista perdida en el agua que corre por las profundas acequias que bordean la mayoría de las calles; el agua es un ítem importante en esta ciudad, pero ella aún no lo sabe. Por ahora se contenta con andar alegre, respirando el aire puro, contemplando los árboles y acercándose al centro. Las construcciones bajas son las que dominan este trazado urbano e impecable; solo unos pocos edificios sobresalen, como el nuevo hotel y casino, donde muchos invierten sus horas y dinero. La Viajera no, ella prefiere pasar las noches observando el cielo estrellado que no puede vislumbrar en otros lugares.
San Rafael (ubicada a 232 kilómetros de la capital provincial) es una ciudad con aires de pueblo, eso se puede saber mientras se espera que el semáforo dé luz verde para recorrer la gran cantidad de negocios que rebosan en las calles principales. Por supuesto, la Viajera comenzará a recolectar información turística sobre la zona, para poder planificar su estadía. ¿Qué mejor que empezar por los orígenes para realmente empaparse de la historia del lugar a recorrer? Un city tour siempre viene bien a la hora de conocer a fondo una ciudad. El casco urbano no se encuentra muy lejos de allí y también se puede dar una vuelta por la antigua estación de trenes, ahora convertida en Museo Ferroviario y Mercado Artesanal; a la Viajera le encantan las artesanías.
Pero para realmente saber dónde comenzó todo, deberá trasladarse unos 30 kilómetros, hasta la Villa 25 de Mayo, donde aún se puede ver las ruinas del Fuerte San Rafael del Diamante, mandado a construir por el virrey Sobremonte en 1805, para detener el avance de los legítimos dueños de la tierra: los indios huarpes.
Y ya que está en camino, se dirigirá a la presa Los Reyunos, uno de los tantos diques que se encuentraa en la zona que ha crecido gracias al aprovechamiento de los cauces de agua que cruzan la provincia. Diversas obras han sabido beneficiarse del agua, producto de deshielos, para hacer crecer la economía local, cuyas principales referencias se pueden encontrar en la vitivinicultura y la fruticultura, y por supuesto, el turismo. Por eso, tanto en este lugar como en todos aquellos espejos de agua, resultado de los diques y represas, se puede realizar diversas actividades náuticas.
Nuestra Viajera Intrépida lo piensa dos veces; no, hoy prefiere mantenerse tranquila y seguir recorriendo la ciudad construida cerca del río Diamante. Dejará todo tipo de actividades deportivas para cuando lleguen sus amigos, con ellos es probable que vaya a conocer el famoso centro de sky Las Leñas, que dista 200 kilómetros de la ciudad. Aunque, pensándolo bien, le parece un viaje muy largo para esta época del año, donde solo quedarán resabios de la nieve del invierno, y cuando todavía falta un cierto tiempo para que comiencen las actividades interesantes típicas del verano (como cabalgatas, trekking y rappel).
Por eso piensa convencerlos de dirigirse al Cañón del Atuel, y está segura de que no obtendrá objeciones. Ya sabe que algunos de ellos irán directamente a realizar todo tipo de deportes extremos (rafting, kayak, doqui, deslizadores, tirolesa, rappel), y los otros, como ella, se dejaran encantar por las caprichosas formas de aquel paraje de extrema belleza natural, entre cerros, arroyos y mucho verde. Tal vez lleguen a Valle Grande o a El Nihuil, o quizás lo dejen para otro día.
La Viajera ya está cansada de solo pensar en todo lo que realizará; saborea un helado de pistacho sentada en la calle y el sol comienza a esconderse. Una suave brisa la acompañará de vuelta al hotel, mientras planea su próxima excursión: la famosa ruta del vino. Ya paladea los perfumados vinos que la particular tierra de San Rafael produce. En la visita a las bodegas, sospecha que le enseñarán el proceso de creación de la bebida mendocina por excelencia, que es probable que olvide luego de pasar por la tienda de compras.
Levanta la cabeza hacia el cielo que ya ha oscurecido, y feliz se da cuenta de que tenía razón, el cielo estrellado le da las buenas noches; mañana será otro largo día.