Mataderos: gauchos, cultura y tradición de la pampa húmeda

Feria de Mataderos, Buenos Aires, ArgentinaHasta 1901, el barrio Nueva Chicago era una zona de quintas y escasa población, más cerca del campo que de la ciudad. Pero en ese año, un hecho decisivo cambió su aspecto y su nombre, un suceso que marcaría su impronta para siempre: se inauguraban allí los nuevos mataderos de la ciudad de Buenos Aires, y se mudaban todos los corrales que estaban en tierras circundantes. El lugar se rebautizó como “Mataderos” y su fisionomía se alteró notablemente, sin perder por ello su condición de punto de encuentro entre lo urbano y lo rural.

Poco a poco, esta zona se fue poblando con una gran cantidad de matarifes y trabajadores de la industria de la carne, bastante numerosos en un país cuya base económica son la ganadería y la agricultura. Provenientes del campo, los ganaderos traían consigo la idiosincrasia del gaucho pampeano. Ataviado con chiripá y botas de potro, provisto de guitarra y mate de calabaza, este particular personaje de las pampas ha dejado su impronta en los suelos de Mataderos.

Gauchos, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Para reencontrar esas tradiciones, nada mejor que visitar un domingo la Feria de Mataderos, ubicada en la intercepción de las avenidas Lisandro de la Torre y De los Corrales. Está asentada en una tradicional Recova del Mercado, una de las pocas que quedan en la ciudad. En su ala derecha funciona el Museo Criollo de los Corrales, donde se exhiben obras del pintor argentino Molina Campos además de artículos tradicionales rurales como boleadoras, tabaqueras, sillas de montar, estribos y espuelas.

Museo Criollo de los Corrales, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Museo Criollo de los Corrales, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Asimismo, el edificio del Mercado Nacional de Hacienda, inaugurado en 1890 y declarado en la actualidad monumento histórico, es la escenografía natural de esta puesta en escena que domingo a domingo repite su fiesta desde la mañana hasta la noche.

La Feria, inaugurada en 1986, consta de tres áreas básicas: las artesanías tradicionales, el festival artístico y las destrezas gauchescas. Comidas típicas, artesanías en cuero y madera, numerosos talleres, charlas, exposiciones, recitales de música folklórica, juegos tradicionales y bailes populares, están al alcance de todo aquél que desee un contacto más cercano con nuestras raíces culturales. Además, son los gauchos que actualmente residen en la ciudad, los que ofrecen al público de la feria la exhibición de sus destrezas: jineteadas, doma y carrera de sortija.

Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Artesanías, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Carrera de la sortija, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Coronando la visual de la Feria, se encuentra el monumento al Resero, estatua ecuestre e ícono barrial fue inaugurada el 25 de mayo de 1934. Está ubicado en el lugar donde se colocó la piedra fundamental del Mercado de Hacienda.

Monumento al Resero, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

En frente de la estatua del Resero se asienta el mítico Bar Oviedo, que data del 1900 y fue declarado “Bar Notable de la Ciudad de Buenos Aires”. Fue el lugar de reunión de los paisanos de la zona, que llegaban al Mercado de Hacienda arreando ganado. También fue el sitio donde payadores como Nicanor Reyes, se trenzaban al lado del mostrador o entre las mesas, demostrando su destreza folklórica. Por ese motivo fue también conocido como el “Café de los Payadores”. En esas tertulias participaron los poetas José Bettinotti, Gabino Ezeiza, Joaquín V. González, Estanislao S. Zeballos, Mario Bravo y otros.

Bar Oviedo, Feria de Mataderos, Buenos Aires, Argentina

Como el Mercado de Hacienda y el Bar Oviedo, son muy escasos los edificios de carácter histórico que todavía se mantienen en pie en el barrio de Mataderos. Entre ellos, está el Mirador de Salaberry, construido hacia mediados del Siglo XIX con el objeto de avistar el horizonte y advertir el ataque de posibles malones de indios, que nunca ocurrieron, con miras a la adopción de recaudos para preparar la defensa o refugiarse.

Más adelante, también sirvió para abrevar al ganado que conducían los reseros por el “Camino de las Tropas”, la actual Avenida General Paz, hasta el momento de ser sacrificados en el Mercado Nacional de Hacienda. El mirador conserva, pese al inevitable paso del tiempo, el aspecto señorial por el que siempre se destacó.

Mataderos, un lugar para sentir y vivir la tradición con todos los sentidos.

Ludmila Pérez

Esta entrada fue publicada en Capital Federal, Turismo en Buenos Aires y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>