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Mar del Tuyú, fogones en la playa y pesca artesanal

By Argentina • Oct 25th, 2008 • Category: Costa Atlántica, Turismo en Buenos Aires

Esta ciudad es cabecera del Partido de la Costa. Aquí reside la sede administrativa por estar asentadas las autoridades municipales.

En la avenida Costanera, con el mar de frente, se encuentra el edificio donde actualmente funciona la Municipalidad del Partido de la Costa. A mediados del siglo XX, éste era un imponente y lujoso hotel donde se hospedaban tradicionales y aristocráticas familias argentinas y destacados visitantes extranjeros. Todavía se recuerda entre los memoriosos, las fiestas glamorosas de la bélle époque, que se realizaban en sus suntuosos salones. Sus cuarenta habitaciones, algunas en suite, poseían baños privado y kitchenet.

Su dueño fue el Sr. Arturo D’Elías quien en los años 70 vendió el hotel a la Provincia de Buenos Aires. El 1 de julio de 1978 se convierte en el actual Palacio Municipal. El hotel conserva en gran parte su vieja estructura, destacándose su fachada y sus grandes ventanales que ofrecen la vista inolvidable del mar.

Esta apacible localidad se caracteriza por sus playas tranquilas, en sintonía con la vida cotidiana de sus habitantes. Sus principales avenidas la unen a la vecina ciudad de Santa Teresita con la que comparte la vida comercial, cultural y social y reciben juntas la algarabía bulliciosa del verano. Mar del Tuyú, sin embargo, se convierte en una alternativa distinta de descanso y reposo ya que hospedarse allí significa alejarse del ruido manteniéndose cerca del espectáculo.

En el verano, es habitual y hasta casi necesario, encontrarse en la playa con los amigos junto a los fogones. Y muy cerca de éstos; café, tragos y charla en “El viejo y el Mar”, un pintoresco balneario de estas serenas costas, son casi la síntesis perfecta del descanso natural, entre la brisa y el aire marino.

Una de los grandes atractivos que ofrece esta localidad es su muelle, de cien metros de longitud y cuatro metros de ancho, con un morro de 10 x 20 donde se ubican los pescadores más exigentes. Está construido todo en madera, con distintos niveles de altura que varían entre los cuatro y los seis metros. Cuenta con alumbrados públicos y sanitarios. Los amantes de la pesca llevan sus propios equipos o pueden alquilar cañas y mediomundos y comprar carnadas.

Pero quizás el paisaje no sería igual sin la presencia cotidiana de los pescadores artesanales. Al amanecer, se adentran en las aguas con sus embarcaciones semirígidas que, al mediodía, si la pesca fue buena, regresan colmadas de peces y mariscos entre los que se destacan las corvinas rubias y negras, cazones, rayas, calamares y camarones. Es un lujo comprarlos frescos en la playa.

Todo se conjuga para que el viajero se encuentre con el mar de una manera única e inolvidable. Es parte del descanso en la playa, disfrutar sus tardes, degustar sus platos y comidas, mezclar canciones y guitarras con el sonido de las olas, y en la noche cerrar los ojos con el cielo limpio de estrellas como última imagen.

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