El paisaje se abre paso entre el aroma de pinos silvestres y frutos del bosque. El aire se impregna del azul intenso del cielo y del mar. Es Mar de las Pampas, en el Partido de Villa Gesell, a más de 350 kilómetros de Buenos Aires. Playas amplias, exquisitamente combinadas con la abundante vegetación de sus costas y el bosque lleno de rincones sorprendentes para descubrir a cada paso.
Puede decirse que esta pequeña localidad costera nació a propósito. Sobre unos desérticos cordones de dunas los primeros compradores de estas tierras, Vázquez, Rico y Zceltman soñaron fundar un sitio turístico distinto a todos los otros que integraban la costa atlántica. Era el año 1957. Lo primero, al igual que en las experiencias de Gesell y Pinamar, fue fijar y forestar médanos y dunas. Un planificado trabajo con el asesoramiento y dirección de profesionales logró lo que hoy se puede apreciar y disfrutar en Mar de las Pampas. Cada detalle fue cuidado. Desde la elección de las semillas, arbustos o variedades de pasto. Contra las contrariedades el clima, duro y hosco la mayor parte del tiempo, fueron conquistando palmo a palmo cada metro de arena. Los fuertes vientos, el empuje del mar y la soledad de la arena desarmaban muchas veces el ánimo y la obra. Sin embargo, de a poco, grandes grupos de acacias, eucaliptos, pino y álamos empezaron a integrarse al medio. Ganaron la técnica y el trabajo. Así nació Mar de las Pampas, un lugar querido por los que eligieron vivirla o para los que la vieron nacer.

El objetivo siempre fue una ciudad que respetara el medio ambiente y los secretos de la naturaleza. Y se logró, aun cuando siempre queda mucho por aprender.




Respetando las curvas y vueltas naturales de la topografía, los caminos lograron acomodarse al terreno facilitando el escurrimiento de las aguas y posteriormente, el tránsito en cualquier circunstancia climática. La planificación urbana definió en tres niveles la circulación de la ciudad. Una avenida principal, la Cruz del Sur, se acerca a la playa en su punto medio y recorre la localidad en forma de abanico, uniéndose a las calles intermedias y las de circulación restringida o “culs de sacs”, que le otorgan privacidad y seguridad a las manzanas. Existe un Código de Planeamiento urbano y normas de edificación limitando la construcción de edificios de altura y marcando las características que hacen de esta localidad, una pintoresca comarca de playa y mar.



Para disfrutar de la arena y el sol contando con todos los servicios, hay solo un Balneario, el Soleado Parador de Playa.



Los circuitos preferidos por ser los más saludables y por estar plenos de paisaje y naturaleza, son las caminatas, cabalgatas y los paseos en bicicleta. Para los amantes de la aventura, están las excursiones a los médanos y dunas cercanos en cuadriciclos o camionetas 4×4. Una opción más que divertida y emocionante son las excursiones guiadas al Faro Querandí. En las inmensas dunas que enmarcan a Mar de las Pampas se practica sandboard con cada vez más adeptos.
La vida cultural es intensa. Tanto en los anfiteatros como en los espacios al aire libre, es común encontrarse con espectáculos de calidad, para grandes y chicos.
Mar de las Pampas tiene casi 300 habitantes. Hosterías, hoteles, cabañas y una gastronomía de mar, exquisita. Y lo más importante: un cuidadoso trato a la naturaleza. Ideal para visitarla, disfrutarla y quererla.






María Inés Medina
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