Los Bosques de Palermo: naturaleza, arte y un poco de polvo de estrellas
By Argentina • Oct 29th, 2008 • Category: Capital Federal, Turismo en Buenos Aires

Los Jardines de Palermo, con floridos jardines y muchas variedades de pájaros, constituyen desde 1875 el mayor pulmón verde de la ciudad de Buenos Aires. Allí magnolias, jacarandaes, lapachos, pinos, araucarias y diversas variedades de palmeras se entregan a la vista y el disfrute de todo aquel que pasee bajo sus frondosas sombras.
También conocidos como “los bosques” o “los lagos”, son una de las joyas de la ciudad de Buenos Aires, y recorrerlos es un regalo al cuerpo y al espíritu. Diariamente, son cientos de porteños quienes practican allí caminatas, yoga o patín, almuerzan al aire libre o simplemente se recuestan en el césped a oír el canto de los pájaros mientras se relajan con la quietud del magnífico lago artificial rodeado de glorietas. Y todo aquel que lo desee, puede alquilar alguna barca o bote para recorrer el lago más de cerca.
La ampliación y remodelación de las 25 hectáreas que ocupan los bosques estuvo a cargo del arquitecto paisajista francés Carlos Thays, quien desde su llegada al país en 1891 embelleció con su arquitectura paisajista casi todas las plazas, parques y jardines de la ciudad de Buenos Aires.
Entre sus obras se encuentra el Rosedal, que se ubica en 1914 en los jardines de Palermo y que, acorde con su elegante diseño, presenta una gran variedad de rosales y diferentes clases de plantas.
Otro maravilloso lugar que albergan los bosques es el Patio Andaluz, con su glorieta que posee una colorida fuente de mayólicas y una pérgola donadas por el Ayuntamiento de Sevilla.
Frente al lago, para los amantes de la pintura y la escultura, se encuentra desde 1996 el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, que durante el transcurso del año ofrece, además de sus muestras permanente y transitorias de arte argentino de los siglos XIX y XX, diversas actividades culturales como charlas y debates con artistas, obras de teatro, conciertos, danza o cine. Cuenta además con un interesante patio de esculturas al aire libre, donde también se puede comer o tomar algo.
Pero si hay una postal típica de los bosques de Palermo, es la del Planetario u Observatorio astronómico Galileo Galilei. Su cúpula esférica de veinte metros de diámetro, revestida en aluminio, proyecta en escala imágenes ilustrativas del firmamento celeste y los fenómenos que acontecen en él. La forma del edificio se conforma en torno a las figuras del triángulo equilátero, el rombo, el hexágono y la circunferencia, siendo una obra que evoluciona de lo simple a lo complejo digna de admirar. Ir al planetario es una experiencia inolvidable.
Además de fascinarse con la contemplación del cielo, en el Planetario funciona un Museo donde se expone por ejemplo, una roca lunar de una antigüedad que ronda entre los 2500 y 3000 millones de años, obsequiada por el ex presidente norteamericano Nixon. En la entrada cercana al puente de ingreso, un meteorito metálico de una tonelada y media hallado en la provincia del Chaco da la bienvenida a todos los visitantes.
Los Jardines de Palermo ofrecen, durante todo el año, la posibilidad de desconectarse por algún tiempo del trajín de la vida diaria, hacer una pausa y conectarse con la naturaleza. Y, por qué no, reencontrarse con las artes y con el misterio del universo que nos rodea.
Ludmila Pérez