Las Toninas, tranquilas playas, todo el sol
By Argentina • Oct 27th, 2008 • Category: Costa Atlántica, Turismo en Buenos Aires

Quizás las playas más anchas del Partido de la Costa se encuentran en Las Toninas, pequeña ciudad costera a 322 kilómetros de Bs. As. Conocidas por ser las más serenas y apacibles. Poseen un ancho que varÃa de 100 a 150 metros. AllÃ, la mano del hombre fue cuidadosa. No avanzó con edificios y calles sobre la arena quitándole el espacio al mar. En estas costas, el verde casi eterno de los tamariscos enraizados en los altos médanos, bordea y protegen de este lado, al mar y del otro, a las casas y calles de esta hermosa localidad.
A su lado, crece Costa Chica, una comunidad de tranquilos vecinos que eligieron el mar para vivir. Es de tipo residencial, ideal para el descanso y el relax. La abundante vegetación se dispersa por espacios de médanos muchas veces vÃrgenes, y de gran altura.
Los pescadores eligen estas costas por la calma y la serenidad que expresa el paisaje que ayuda a un buen pique.
Otros prefieren tomar sol o practicar deportes en sus aguas cálidas, con poca profundidad y suave oleaje.
Hubo un comienzo vinculado al Ferrocarril y al Automóvil Club Argentino, que organizó en el año 1932, un viaje de 300 automóviles a la zona del entonces denominado Gral. Lavalle. Aquà acampó una parte de los primeros automovilistas, iniciando asà el turismo en la zona, convirtiendo a Las Toninas en uno de los lugares preferidos de quienes disfrutan del mar y sus sonidos.
El silencio es un protagonista infaltable entre calles de arena, casitas, y pequeños rincones como una casa de música y tragos ambientada totalmente con cosas del mar justo frente a los médanos. Mientras se siente la arena en los pies uno se sorprende ante las Pagodas, un proyecto urbanÃstico innovador del arquitecto Samuel Oliver, que respetó la topografÃa del lugar y les dio a estas viviendas una identidad marina. Ahà están todavÃa respetando las formas de la naturaleza y esperando ser imitadas.
Es un placer para el espÃritu y el cuerpo, caminar recorriendo incógnitas, como el naufragio del buque inglés Her Royal Highness, que encalló en las costas del Tuyú en marzo de 1883. O transitar el Laberinto, paseo armado Ãntegramente por ambientes naturales. O buscar caracoles en rincones casi intactos por estar alejados, distantes.
Otra opción para no arrepentirse es una visita al Feria Artesanal que sorprende por su originalidad y sencillez. O un recital en el anfiteatro de la Plaza Malvinas Argentinas donde entran 4000 personas.
Por la noche, después de una caminata por la orilla del mar, un café o un trago entre los médanos, es el broche ideal que recuerda el paraÃso.