La Ruta del Vino: una propuesta aromática y tentadora a lo largo del país
By Argentina • Dec 12th, 2008 • Category: Noticias

La Ruta Nacional 40, conocida como “La Ruta del vino”, nos ofrece un atractivo itinerario a través de las localidades que hacen de la vitivinicultura todo un arte.
El vino argentino es, en la actualidad, uno de los principales imanes que atraen a miles de turistas de todas las latitudes. Ubicado en el octavo puesto en el ranking de los mejores del mundo, desde hace ya varios años su calidad es reconocida a nivel internacional. Paralelamente, se ha desarrollado una cultura enológica muy exquisita, a la altura de los paladares más exigentes, y la tecnología se ha puesto a su servicio.
La historia de este arte en la argentina comenzó en la época de la conquista española, asociado a la liturgia católica. Semillas y estacas de vid fueron traídas por los españoles a fines de elaborar, con sus frutos, vinos para oficiar la Misa.
Así comenzó una incipiente vitivinicultura que se fortaleció con el aporte de las inmigraciones que posteriormente, aportaron sus conocimientos y trajeron nuevos cepajes. La actividad se extendió hacia varias zonas del país, todas ella con un denominador común: se trata de lugares secos, con un bajo régimen de lluvias y muy escasa humedad.
Comenzando el recorrido de norte a sur, la provincia de Salta es un epicentro vitivinícola, donde se elabora el tradicional Torrontés de Cafayate y una cada vez más amplia variedad de tintos como el Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah y Chardonnay.
Descendiendo un poco en el mapa, La Rioja ha sabido preparar por centenas de años una variedad de excelentes productos, con cultivos concentrados especialmente en Chilecito, Nonogasta, Felipe Varela, Villa Castelli, Vinchina, Castro Barros, Anillaco, San Blas de los Sauces, Sanagasta y Famatina. Bodegas de gran importancia se han establecido en esta provincia, cuyos vinos han obtenido reconocimientos internacionales. Entre ellos, el Torrontés Riojano ganó Premio Mayor de la Vitivinicultura Mundial.
Ya en Córdoba, el corazón geográfico del territorio, el departamento de Colón, más puntualmente en Colonia Caroya, es el lugar por excelencia de las bodegas y producciones de vinos artesanales.
Siguiendo viaje por tierras sanjuaninas, en el seco y templado Valle de Tulum, se podrá degustar de un exquisito Syrah, la cepa que se adapta por excelencia a la región, y otros vinos finos de mesa y licorosos.
En Mendoza, conocida como la tierra del buen sol y del buen vino, la vitivinicultura es la actividad más destacada y perfeccionada. Provincia tradicionalmente vinícola, el aire de la cordillera acaricia los viñedos que posteriormente darán selectos Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Barbera, Riesling, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Chenin, Ugni Blanc, Semillón.
Llegando a la Patagonia, Neuquén ofrece una ruta que combina aromas y sabores de esta tierra, con una apasionante experiencia paleontológica. La producción de vinos se ha concentrado en los alrededores de San Patricio del Chañar y en la localidad de Añelo.
Finalmente en la provincia de Río Negro, el Alto Valle reúne las bodegas más australes del país, que realizan excelentes varietales y champagne, a partir de las mejores manzanas del país, producidas en suelo rionegrino.
La visita a viñedos, establecimientos y la degustación de uvas y vinos regionales constituyen una nueva forma de turismo, cada vez más elegida por los viajantes. Conocer mediante el paladar, dejarse tentar por un producto noble y místico, mientras se recorren los paisajes más hermosos del país, parece ser una opción muy aromática y tentadora.
Ludmila Pérez