La Falda, los fantasmas del Edén
By Argentina • Dec 8th, 2008 • Category: Turismo en Córdoba

El nacimiento de La Falda, una pequeña ciudad del centro del Valle de Punilla, se debe a dos sucesos definitivos: la llegada del ferrocarril y la construcción del Edén Hotel, principal referente de la incipiente ciudad hacia el año 1898.
Declarado Monumento Histórico Municipal y de Interés Provincial, y ubicado al final de la avenida que lleva su nombre, el Edén fue durante medio siglo el lugar de descanso y esparcimiento de las clases aristocráticas tanto de la sociedad argentina como de familias que venÃan del extranjero a disfrutar de los lujos que el establecimiento ofrecÃa.
Los registros de huéspedes que aún se conservan, comprueban que en este mÃtico lugar se alojaron cientÃficos como Albert Einstein, poetas como Rubén DarÃo, presidentes como Julio Roca y AgustÃn P. Justo, y prÃncipes como el italiano Umberto de Saboya. Las instalaciones contaban con un cine propio, frigorÃfico y generadores de energÃa, el crecimiento de La Falda se construirÃa a la sombra de su influencia.
Pero el Hotel posee una particularidad: la de ser uno de los mayores Ãconos del nazismo en el paÃs. Sus propietarios durante la Segunda Guerra Mundial, Walter e Ida Eichhorn, habÃan sido amigos personales de Adolf Hitler y de algunos de los oficiales nazis de más alto rango y firmes partidarios de la polÃtica nacionalsocialista.
Los Eichhorn habÃan llegado a La Falda en 1912 y compraron el Edén a otros alemanes que habÃan comenzado a explotarlo a finales de siglo. A partir de entonces, se iba a convertir en un majestuoso hotel de cien habitaciones y cuarenta baños; además de contar con un comedor para 250 personas, bodegas repletas, salones decorados con araña de Murano y mármoles de Carrara, donde las familias más aristocráticas de la Argentina llegaban con su propio personal de servicio a pasar largas temporadas.
En uno de los salones reservados del hotel, un gran retrato autografiado de Hitler presidÃa las ceremonias privadas de los dueños del establecimiento. Viejas fotografÃas de Arturo Francisco, el primer fotógrafo de La Falda, muestran el retrato rodeado de ofrendas florales, como si el salón fuera un lugar de culto.
Viejos empleados del hotel recordarÃan más tarde la imagen de la cruz esvástica grabada en los utensilios de cocina, asà como los discursos del tercer Reich siendo transmitidos por radio gracias a la acción de una antena de onda corta levantada en el techo del establecimiento. Se dice que el mismo Hitler y otros oficiales de jerarquÃa se habrÃan escondido allà una vez vencidos.
El fuerte tinte alemán que tiene toda la localidad de La Falda, encuentra entonces sus orÃgenes en el nacimiento mismo del hotel. Afortunadamente, la ideologÃa polÃtica que pretendÃa ser instalada por los Eichhorn a todos los habitantes del lugar, no ha dejado huellas. Pero es inevitable estar en el Edén y que no se erice la piel, de tan solo recrear mentalmente, por un instante, todas las escenas que pasaron por delante de esas imponentes paredes, los señoriales salones, las majestuosas escalinatas, sus amplias galerÃas y elegantes torres.
Una visita obligada para todo aquel que quiera conocer La Falda desde sus orÃgenes mismos.
Ludmila Pérez