Tira una y otra vez, pero la caña nunca se tensa. De todos modos la Viajera Intrépida no se aburre. Disfruta del silencio, de la suave brisa, del cielo que comienza a cubrirse de tonos anaranjados. El río Gualeguay pasa por debajo del Viejo Puente Pellegrini, lugar que alguien le recomendó. Sí, era cierto, la tranquilidad prevalecía en aquel hermoso paisaje desierto, pero lo de la “fantástica pica” ahora le parece un chiste no demasiado gracioso. Ni una trucha, ni una morenita, ni una boga. Ni siquiera un zapato viejo; parece que esa caña de pescar repele.
No importa, mientras el sol desciende, la joven ya sueña con alguna delicia extraída de ese río, aunque no sea pescado por ella misma, que cenará por la noche en algún restaurant de Gualeguay.
Hasta aquí llegó con tiempo, porque deseaba estar presente para el inicio del Carnaval que se extiende durante los meses de enero y febrero, como en la mayoría de las localidades entrerrianas. Tal vez el más popular de todos sea el de Gualeguaychú, que tiene hasta cobertura por la televisión nacional, pero cada pueblo y ciudad celebra esta festividad de origen pagano a su manera, y por supuesto Gualeguay también le pondrá su propio sello.

En el predio ferroviario se levanta el Corsodromo, para cerca de veinte mil personas, donde las comparsas compiten con coloridos trajes, algunos de ellos se pueden apreciar en los antiguos vagones donde los protagonistas se preparan antes de irrumpir en las carrozas. Ya que está allí dando una vuelta y creando aún más expectativas, la Viajera se acerca a conocer La Solís, la primera locomotora que recorrió Entre Ríos y que hoy se encuentra en Gualeguay, resguardada del paso del tiempo bajo un templete.

Faltan unos días para la gran noche, así que mientras tanto se dedica a conocer la ciudad y para empezar se acerca hasta donde todo se inició, en la Plaza Constitución; cuatro manzanas llenas de diagonales y diferentes especies de árboles que la decoran. En un extremo el busto del General Urquiza; no muy lejos de allí, el monumento en honor a Francisco “Pancho” Ramírez, dos de los personajes históricos más importantes de la provincia y de la historia de la Argentina. Frente a la hermosa plaza, la Iglesia principal de la ciudad. Cuando en 1783 el nicaragüense Tomás de Rocamora, enviado por el virrey Vértiz, fundó varias villas en la provincia litoraleña que aún no tenía nombre, distribuyó las parcelas entre los primeros pobladores. Bajo la advocación de San Antonio de Padua surge “San Antonio de Gualeguay Grande”, que décadas más tarde se convertiría en esta hermosa ciudad del sur entrerriano. Con altura y su imponente estilo neoclásico de líneas italianizantes, la iglesia de San Antonio invita a ser visitada.

A la Viajera le fascinan los museos que se parecen al desván de los abuelos, y el Museo Regional “Juan B. Ambrosetti”, en honor al famoso arqueólogo nacido en la zona, simula serlo. Colecciones de armas, sellos, sombreros, monedas y billetes, junto con retazos de la historia del antiguo poblado y de la provincia en general, se desparraman por las cinco salas de esta enorme residencia.
El sol de la mañana la tienta para dar un relajado paseo en bicicleta por el pueblo, atravesando sus calles adoquinadas y disfrutando del aire de otra época, impregnado en las antiguas construcciones. Luego se detendrá a grabar en su memoria la postal que el paisaje ofrece y a observar el espléndido río Gualeguay, que significaría “río del tigre”, en alusión a los yaguaretés que en algún momento eran dueños de las costas, hasta la llegada del “malo hombre blanco”, y que atraviesa y divide en dos la provincia de sur a norte. Luego continuará por la transitada bici-senda de la Defensa Costera Sur, una maniobra para impedir las inundaciones de la ciudad y que hoy se ha convertido en un hermoso paseo costanero, con espacios de recreo.

Por la tarde, los parques Pezutti e Intendente Quintana competirán con sus hermosas arboledas y sus completos servicios. Sobre el río se extienden estas hectáreas donde los lugareños llegan a recrearse.


El Balneario Municipal ofrece una buena opción para pasar el día, aunque la Viajera Intrépida prefiere alejarse un poco de la ciudad y elegir entre el Complejo Turístico “Arenas”, o disfrutar de la arena blanca y la tranquilidad del Balneario Paso de Alonso, a 7km. de la ciudad. Como sea, prefiere no agitarse demasiado, y dejarse relajar por el hermoso panorama. Debe estar descansada para la noche. El sensacional Carnaval de Gualeguay la espera, y ella piensa bailarse todo.
hola quería saber si tienen información sobre los camping en gualeguay porque este viernes estamos por ir a visitar y tenemos una carpa y quiero saber donde acampar desde ya muchas gracias espero q por favor me respondan saludos Ana Diaz .