Entre Ríos, Concordia

Concordia, Entre Ríos, Argentina

La cantidad de templos que afloran en la ciudad, pertenecientes a diferentes cultos, llaman la atención de la Viajera Intrépida, pero por más que pregunte en diversos lugares, nadie tiene una respuesta que la satisfaga. Pero evidentemente no todos los que caminan por las calles de Concordia tienen esa inquietud. Ni los habitantes ni los miles de turistas que llegan a disfrutar de todos los atractivos que ofrece la segunda ciudad en importancia de Entre Ríos.

Aún con el interrogante dando vueltas en su mente, la joven ingresa a la bella Catedral San Antonio de Padua, que se sitúa frente a la plaza 25 de Mayo. Los jesuitas ya habían levantado un pequeño oratorio dedicado a San Antonio de Padua de la Concordia, que quedó abandonado luego de la disolución de la orden. Tuvieron que pasar muchísimos años para que la zona se vuelva a poblar y termine formando lo que hoy se conoce como la “Capital Nacional de la Citricultura”, uno de los principales sustentos de la población.

Catedral San Antonio de Padua, Concordia, Entre Ríos, Argentina

Otra cosa que abunda en esta ciudad del noreste entrerriano son los museos; ese es un hecho que no la inquieta, pero sí la invita a visitarlos. En el Palacio Arruabarrena, uno de los máximos exponentes del rico patrimonio arquitectónico de Concordia, se encuentra el Museo Regional. Tan interesantes como este resulta el Museo de Antropología y Ciencias Naturales y el Museo de Artes Visuales, que cuenta con más de trescientas obras de artistas argentinos. Un poco más alejado de la ciudad, pero de mucha relevancia, el Museo-Centro Cultural Salto Grande narra la historia de la famosa represa, que se puede visitar a pocos kilómetros de distancia.

Palacio Arruabarrena, Concordia, Entre Ríos, Argentina

En el Museo del Recuerdo hay de todo, pero un elemento en particular llama la atención de nuestra Viajera: una cámara fotográfica que el autor Antoine de Saint-Exupéry dejó de regalo cuando estuvo en la ciudad, o mejor dicho cuando se estrelló con su avioneta en las inmediaciones de lo que hoy es el Parque Rivadavia, más conocido como San Carlos, porque justamente en su interior alberga al Castillo del mismo nombre. Hasta allí, camina, corre, vuela la Viajera, porque se habla de misterios o, más aún, porque se menciona a este escritor galo de fama internacional.

Castillo San Carlos, Concordia, Entre Ríos, Argentina

El Castillo San Carlos es… mmm sí, es difícil describirlo. Fue una suntuosa mansión construida en solo dos años para albergar a la familia De Machy, que poseía un saladero en la zona, pero que sus integrantes eran más reconocidos por ofrecer grandes fiestas. Misteriosamente, un día se fueron y nunca se volvió a saber de ellos. Varios años más tarde, la familia Fuchs Balón, lo ocupó y fue durante esos años cuando Saint-Exupéry aterriza en la zona causando un desperfecto en su avioneta, por lo que pasará algunos días con los residentes del Castillo. El capítulo “Oasis”, de su libro Tierra de Hombres describe el paisaje local y su paso por la ciudad argentina, y muchos aseguran que las hijas del matrimonio (a quienes en una nota para una revista parisina, el autor las denominó “las princesitas argentinas”) y los animales exóticos que la familia poseía (entre ellos un zorro de monte y varias serpientes) fueron la inspiración para el personaje de su gran obra: El Principito (una escultura en las cercanías recuerda a este fabuloso libro).

Y aunque “lo esencial es invisible a los ojos”, la mirada de la Viajera absorbe las ruinas de lo que en alguna época (antes de los saqueos y un incendio intencional) fue una imponente residencia, mientras el sol desciende recto por el cielo celeste.

Castillo San Carlos, Concordia, Entre Ríos, Argentina

No muy lejos de allí, una confitería bailable y un hotel, entre otros servicios, se ubican dentro de las setenta hectáreas del enorme parque, que además encierra un jardín botánico (“Ca´a Porá”, que significa “vegetación hermosa”) que en sus 8 ha preserva la flora autóctona y un excelente ejemplo de lo que es la selva en galería.

El magnífico Cristo de la Hermandad se alza en el parque, que además cuenta con una zona de playas sobre las aguas del Uruguay, convirtiéndose en el pulmón verde de la ciudad.

Ya casi anochece sobre el paisaje entrerriano, aunque la Viajera Intrépida desearía permanecer un poco más en aquel parque, frente al Castillo, esperando que le devele algún otro misterioso secreto, pero en su bicicleta regresa al centro de la ciudad para descansar; todavía no terminó su recorrido, aún le queda mucho más para ver en Concordia.

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