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El Río Atuel, en Mendoza

By Argentina • Nov 8th, 2008 • Category: Turismo en Cuyo

Intrépido compañero de aventuras

Sólo se necesita un bote, unos remos, un guía, algunos compañeros y este espectacular río de montaña, el Atuel, a más de 3.000 metros de altura, para vivir una de las mejores aventuras que ofrece Mendoza, una tierra rica, de formas bellas.

El sorprendente río Atuel se encuentra en el centro oeste de la provincia de Mendoza. Su serpenteante y bulliciosa cuenca atraviesa los departamentos de Malargüe, San Rafael y General Alvear en Mendoza y conforma una importante red hidroeléctrica para la provincia.

El Atuel, que en mapuche significa “lamento”, nace a casi 4.000 metros de altura. Es un río de alta montaña, tiene más de 300 kilómetros de largo y su delgado cauce de aguas dulces es torrentoso y profundo. A lo largo de su viaje por la tierra mendocina, se mueve en distintas direcciones provocando saltos que permiten no sólo la práctica de turismo de aventura, sino el aprovechamiento hidroeléctrico que el hombre logró por medio de la construcción de canales y diques.

A la altura de Sierra Pintada, a 500 metros de la presa embalse El Nihuil, el Atuel corta el paisaje, formando un cañón de unos 50 kilómetros de longitud, denominado “Cañón del Atuel” que termina en las Sierras de San Rafael, a 235 kilómetros de la capital de la provincia.

En el Valle Grande, a 40 kilómetros del centro de la ciudad de San Rafael, la práctica del rafting es una posibilidad única de sentir y conocer el río Atuel, en todas sus dimensiones. Diferentes empresas ofrecen sus servicios de guía y la provisión de equipamiento de seguridad: salvavidas, cascos y chaqueta seca, entre otros. Las aguas tienen un nivel de dificultad II a III con lo cual es posible practicar este deporte a cualquier edad.

Los equipos se conforman con 8 integrantes, utilizando gomones y remos. Debido a las singularidades geológicas del río, el tiempo que dura la excursión varía entre una a dos horas. El recorrido más corto es de 6 kilómetros, el intermedio de 10 Km., y el más largo, de 16.

Una vez iniciado el viaje, el tiempo en el reloj se detiene. Las llamadas “aguas blancas”, provenientes de deshielos cordilleranos y lluvias exquisitas, abren sus brazos para llevarnos entre saltos y vaivenes a medir fuerzas con el río aventura. Allí, frente a la naturaleza todos somos importantes, de todos y de cada uno, depende llegar a destino. Los gritos de emoción se mezclan con el bramido eterno de un río que acompaña y contiene. Nos deja libres, como al azar, y nos empuja con bravura hacia delante, hacia abajo, intenta separarnos sin éxito y nos entrega de nuevo a tierra, sanos, frescos, salvos.

Navegar por el Atuel, quizás sea uno de los tantos privilegios de la naturaleza, que no nos podemos perder.

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