
Desde los comienzos de la historia argentina, el territorio de la provincia de Córdoba se destacó por sus actividades culturales. Por ello, un punto obligado en el recorrido por esta hermosa zona mediterránea lo constituye el Camino de las Estancias y la Manzana Jesuíticas. Este paseo se completa con reconocidos sitios arqueológicos prehispánicos, la Universidad Nacional de Córdoba y los edificios coloniales que integran el patrimonio histórico, cultural y monumental de la provincia.
Entre la modernidad de los edificios y paseos de la pujante capital cordobesa, es necesario apartar los ojos un momento para maravillarnos con la huella marcada en el eterno tiempo de la historia.
Atravesando la tradicional Plaza San Martín, nos encontramos ante la Manzana jesuítica. Y nos sorprendemos al saber que estamos frente a lo que fue el centro un sistema cultural social, religioso económico y territorial único en América Hispana. Los muros ventanas amplias galerías, nos muestran la marca indeleble de la presencia de la Compañía de Jesús en Córdba, entre 1599, año de su llegada y 1767, cuando se produce su expulsión por el Rey Carlos III de España
Estamos en pleno centro de la ciudad, en el lugar exacto donde se organizaron las empresas educativas y espirituales de la Compañía: el Colegio Máximo en 1610, la Universidad en 1622, el Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Montserrat en 1687 y al Noviciado.
Estos vivos testimonios por su relevancia histórica internacional han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Podemos apreciar este valor caminando en el silencio de las galerías del Colegio Monserrat, maravillarnos con su Biblioteca, donde estudiaron entre otros Nicolás Avellaneda, Juan José Castelli, Santiago Derqui, Juan José Paso, Dalmacio Vélez Sársfield
En la antigua Universidad una callecita empedrada nos lleva hacia las aulas donde todavía queda el mobiliario usado por los estudiantes, que recibían su diploma en la primera Casa de Altos Estudios que hubo en América del Sur.
Para asegurar el sustento económico de esos emprendimientos culturales se organizó y consolidó un sistema de seis estancias, establecimientos rurales productivos en el interior de la provincia: Caroya (1616), Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643), La Candelaria (1678) y San Ignacio (en 1725).
El “Camino de la Estancias Jesuíticas” constituye n itinerario turístico cultural que permite descubrir y conocer los valores patrimoniales y la importancia a nivel mundial de estos lugares históricos. Es la ocasión de descubrir paisajes, tradiciones y costumbres que marcan la identidad de Córdoba cultural y turística.