El Calafate, un lugar soñado

A orillas del Lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz, levantada con delicado cuidado, se encuentra El Calafate, pequeña villa turística de la Patagonia Argentina, ubicada a 3.000 km de Buenos Aires, y a 315 Km. de la ciudad de Río Gallegos, capital provincial.

Ruta obligada para visitar el Glaciar Perito Moreno, es llamada por este motivo, la Capital Nacional de los Glaciares. En un singular entorno, la Villa se despereza con el arrullo de estas aguas de deshielo eterno, y espera la visita de miles de turistas que buscan el descanso y el sosiego en medio de pura naturaleza.

Cuando uno visita el Calafate, entiende porqué la Patagonia es un destino deseado en todo el mundo. El cielo de azul prístino, el verde puro y fresco de sus arboledas más la tranquilidad de los habitantes, nos muestran que es uno de los pocos lugares del planeta donde el hombre ha intervenido en mínima medida.

El Calafate debe su nombre a un arbusto de flores amarillas, propio de las estepas, cuyo fruto es violeta oscuro, del género de las berberis. La villa no guarda rastros de los primeros habitantes, los tehuelches, una raza de una gran estampa, y una particular resistencia física para adaptarse al lugar, rasgo propio de los aborígenes de la patagonia. Pacíficos y solidarios, recibieron al hombre blanco con los brazos abiertos. Sin embargo el exterminio con ellos fue completo. Sólo su cultura es resguardada y transmitida por músicos, artistas y artesanos locales en paseos y ferias.

A comienzos del siglo XX, El Calafate fue un parador en el camino a la Cordillera cuando se comercializaba lana y se intercambiaban reses de ganado ovino. A partir del año 1914, el parador se transformó en un almacén de ramos generales. Ingleses, italianos y muchos españoles se instalaron dándole el estilo particular que hoy caracteriza a la Villa. Y desde el año 1938, año en el que se declara Parque Nacional al Perito Moreno, comenzaron a llegar los primeros visitantes y turistas.

Hoy, la Villa cuenta con una importante infraestructura hotelera, con una oferta gastronómica de gran calidad y servicios para todas las necesidades. Se puede acceder por aire, ya que cuenta desde 1999 con un aeropuerto internacional a 22 km de la ciudad. Por vía terrestre, desde Buenos Aires, se llega bordeando la costa, atravesando lugares fascinantes como la península de Valdés, Caleta Olivia o Puerto de San Julián; o por la Cordillera pasando por Bariloche, El Bolsón y Esquel.

Distintos paseos y excursiones, como las cabalgatas a Bahía Redonda o a La Leona, nos muestran detalles de este rincón maravilloso del sur argentino, donde descansar y disfrutar la vida. Muchos optan por quedarse a vivir. Otros prefieren partir, para poder volver una y otra vez.

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