Coronda
By Argentina • Dec 16th, 2008 • Category: Turismo en el Litoral

Este es el final de su recorrido; un trayecto que la hizo visitar varias de las ciudades más importantes de la provincia de Santa Fe. Coronando unas semanas de relax que aflojaron su cuerpo, tranquilizaron su mente y fortalecieron su espíritu, Coronda se transforma en la frutilla del postre. “¡Y qué frutilla!”, se ríe la Viajera Intrépida antes de ingresar a la ciudad, dejando atrás los 45 km que manejó desde la capital de la provincia.
Recostada sobre la margen derecha del río Coronda, la localidad de la costa oriental de Santa Fe la recibe con los brazos abiertos. El cielo le regala un enorme sol de esos que tuestan pero no calcinan, y las nubes que la saludaban al avanzar sobre la ruta ya hicieron su acto de desaparición.
Coronda es más grande de lo que creía. Lejos de ser el típico pueblo de aires coloniales, la “Capital Nacional de la Frutilla” se erige como una ciudad moderna, de calles limpias y entorno natural. Sus habitantes son cordiales y en seguida le indican a la joven todo lo que puede conocer en las inmediaciones.
Luego de depositar sus pertenencias en el hotel, se olvida del auto y se dedica a caminar por las calles, contagiándose del ambiente de calma. Sin querer, llega a la Plaza Urquiza, donde se levantó el primer monumento dedicado al caudillo entrerriano Justo José de Urquiza. La Viajera está segura que el lugar se engalanó para esperarla a ella, pero en realidad debería darse cuenta que es domingo, y es por eso que la gente se reúne en sus bancos, se arrima a los puestos de venta de artesanías y espera por un recital que está punto de comenzar.
Luego de que haya revisado las artesanía con la precisión de una especialista, se detiene ante cada edificio de los que rodean el epicentro de la vida pública del lugar. En seguida sus ojos se posan sobre el templo principal: la Parroquia San Jerónimo, declarada Monumento Histórico Provincial en 1975.
En ese solar se erigió la primera capilla dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, pero como estas tierras, en sus primeras épocas, eran continuamente asediadas por el ataque de malones, la capilla se destruyó, y la mayor parte de la población comenzó un éxodo. En 1749, con la creación del Fuerte San Jerónimo, se devolvió la paz y muchos habitantes retornaron. Es en ese momento cuando se decide levantar una parroquia.
El hermoso templo, que observa la joven desde enfrente, fue mandado a construir durante el gobierno provincial del Brigadier Estanislao López.
El edificio de la Jefatura Policial llama su atención por las claras semejanzas con el cabildo porteño. El reloj de la torre, que perteneció a la iglesia principal de la ciudad de Santa Fe, dejó de funcionar. Otra similitud.
La Biblioteca Popular “Coronel Rodríguez” y la Municipalidad también se encuentran en las inmediaciones, y por allí se puede conocer la casa donde habitó durante un año la poetisa Alfonsina Storni, tan conocida por su obra literaria, como por su trágica muerte.
Luego, su próxima visita es al Museo Municipal “José Manuel Maciel”. Recibe su nombre de un estanciero de la zona, conocido y respetado por sus actos benéficos. En la que fuera su casa, una construcción que data del siglo XIX, se detalla la historia de Coronda desde la época prehispánica. Además cuenta con salas dedicadas a la paleontología, a las bellas artes y a las ciencias naturales.
Un elaborado plato de pescado llena su estómago, y después de una necesaria siesta, la Viajera está lista nuevamente para salir a pasear. Alguien le comenta que el Camping Municipal “Punta del Este” tiene un buen espacio para disfrutar serenamente de las aguas y el sol. Pero la joven se decide a conocer el Baleario Carancho Triste, tal vez porque le dio lástima el nombre, donde pasará algunas horas disfrutando de la sombra de un sauce y de la inmejorable vista del río y sus islas.
Luego vuelve al centro de la ciudad, donde el Balneario Municipal congrega a lugareños y visitantes en sus doscientos metros de playas. La costanera de Coronda es la primera en ver llegar a los competidores de la Maratón Acuática Internacional “Río Coronda”, que parten desde la ciudad de Santa Fe todos los febreros.
Además, la Costanera también es centro de los festejos de diciembre: la “Fiesta Nacional de la Frutilla”, celebrando a la diva del lugar. Desde que Lamberto Lafuente cultivó frutillas en 1919, y luego comenzó a repartir plantines entre sus vecinos, la producción de esta exquisita fruta impulsó el crecimiento de Coronda, y hoy día no hay nadie que no conozca las “frutillas corondinas”.
Por supuesto, la Viajera Intrépida tiene que probarlas; tal vez las coma de postre en la cena. Apurada vuelve al hotel, debe alistarse, la noche se pone “buena” en la costanera, y ella no se la quiere perder.