Turismo en Argentina

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Córdoba, Valle de Calamuchita, Villa General Belgrano

By Argentina • Oct 21st, 2008 • Category: Turismo en Córdoba

Fiesta, fiesta, fiesta, la Viajera Intrépida no lo puede creer: cuántos festejos que hay en Villa General Belgrano. Casi todo el calendario está marcado con círculos rojos; sino es por una cosa, es por otra, pero al fin y al cabo este pueblo vive de festejo en festejo. Siempre, menos en la época en que ella decide visitar este importante centro turístico ubicado en pleno corazón del Valle de Calamuchita.

Resignada a tener que volver en algún otro momento para disfrutar de los eventos, sale a caminar por el pueblo, y si bien se lamentará en alguna que otra ocasión, la mayor parte del tiempo se olvidará del asunto, porque allí es fácil olvidarse de todo. Contempla y no deja de contemplar las casas a su paso; las construcciones con techo a dos aguas; la madera, una gran cantidad de madera; las cercas bajas; los impactantes colores, el típico verde, el más típico rojo, y el arco iris que van formando los frondosos jardines. Sí, las guías locales tenían razón, Villa General Belgrano es toda una “aldea alpina”. De pronto, la Viajera siente que parpadeó y cambió de país, como si fuese una proyección astral de ella misma la que camina por un pequeño poblado perdido en los Alpes.

Sabe que esta zona, que por esa época se conocía con el nombre de Los Sauces, comenzó a poblarse en la década del treinta, cuando dos alemanes compraron lotes y decidieron asentarse aquí y atraer a otras familias del mismo origen. Años después, un hecho internacional marcaría a este caserío: en plena Segunda Guerra Mundial, el acorazado alemán Graf Spee fue hundido en las aguas del Río de la Plata, frente a las costas uruguayas (un monumento recuerda la fecha). Varios de los marineros que iban a bordo llegaron a vivir en la zona; gracias a las habilidades técnicas de muchos de ellos, el pueblo comenzó a desarrollarse, y fue por aquella época cuando otras colonias (suiza, austriaca, húngara, italiana, española) también se asentaron en la zona, quizá porque este lugar les podría recordar a sus añoradas tierras de origen.

Resultado de la mezcla de nacionalidades centroeuropeas, Villa General Belgrano mantiene sus tradiciones y costumbres, tanto en la construcción como en la exquisita gastronomía que se puede degustar en los variados restaurantes.

Y, por supuesto, sus festejos tienen intima relación con esta forma de vida que se extiende por cada rincón, como la “Fiesta de la Masa Vienesa”, que se realiza para Semana Santa. Allí los visitantes (que tuvieron más éxito que la Viajera al elegir la fecha) pueden probar la repostería típica de Austria, además de asistir a actos litúrgicos, al vía crucis, a la búsqueda de huevos de pascua (actividad para los más chicos, aunque a ella la tiente demasiado) y a los shows de música coral.

No obstante si hablamos de festejos, la “Fiesta Nacional de la Cerveza” se lleva todos los laureles. Con el espiche del primer barril se da inicio a las jornadas que se extienden durante la primera quincena de octubre. El “Oktoberfest” atrae a turistas del todo el país que llegan al Patio Cervecero a disfrutar de todo tipo de cervezas (desde las grandes marcas, hasta las codiciadas artesanales). Pero esta bebida alcohólica no es el único atractivo: las comidas regionales, que la Viajera ya se imagina saboreando, los desfiles, la ropa típica y las danzas de las diferentes colectividades que se pasean por el pueblo, hacen de esta fiesta un momento diferente.

La Viajera Intrépida, que ya está queriendo bajar los kilos que aumentó con solo imaginar todos esos manjares, decide caminar y distraerse un poco, y para eso elige el Paseo de los Arroyos, que bordea el arroyo La Toma y El Sauce, y permite disfrutar del hermoso entorno natural. Planea, además, hacer una cabalgata cerca de Pozo Verde y la Quebrada de la Zarzamora, donde en una olla natural se puede apreciar la exuberante vegetación y una gran cantidad de aves autóctonas.

Por la tarde, tras una caminata liviana, cuando el sol comience a descender sobre las sierras, el panorama de Villa General Belgrano, que se puede apreciar desde el Cerro de la Virgen, es esplendido. El Cristo Grande, una talla de madera en tamaño natural, ubicado a dos kilómetros, le queda de paso si decide recorrer algunas de las localidades que se distribuyen por el Valle.

Aún no decidió si visitará el Museo del Carruaje, o si dedicará el tiempo a conocer más sobre otro tipo de transportes en el Museo Ovni, pero mientras elige, sueña con también ser participe de otro gran festejo que tiene lugar en el mes de junio: la “Fiesta del Chocolate Alpino”. Alguien le comentó que la mayoría de las actividades son para los chicos, pero ella no escuchó nada, solo imaginaba la gran fondue de chocolate que se ofrece en El Salón de Eventos y Convenciones. Es que cuando alguien le habla de comida, la Viajera es capaz de olvidarse de todo.

Ya está por partir hacia La Cumbrecita, su próximo destino, pero antes se detiene a aprender cómo se prepara la cerveza en la Fábrica Artesanal “Viejo Munich”, y no partirá hasta degustar los fiambres ahumados y la cerveza de frambuesa. Qué suerte que puede beber alcohol, total, ella no debe conducir.

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