Chubut, Puerto Madryn

Cientos de lucecitas se esparcen bajo la meseta y, a simple vista, el panorama que se aprecia al acercarse a Puerto Madryn nos da una idea de la magnitud de esa ciudad que brilla de noche. De día las cosas cambian y son sus naturales atractivos los que realmente brillan. Por eso está aquí la Viajera Intrépida, en noviembre, porque sabe que así como miles de excitados turistas llegarán durante los últimos meses del año, otro grupo de visitantes coparán las costas de Chubut, y es esta avifauna marina la que le ha dado prestigio y reconocimiento a la región.

Puerto Madryn es el centro urbano y turístico por excelencia de la Patagonia argentina, no solo por ser una ciudad deslumbrante y hermosa, ubicada frente a las mansas aguas del Golfo Nuevo, sino por constituir el núcleo céntrico más cercano a la Península Valdés, ideal para hacer base y conocer desde allí todos las riquezas naturales que regala la zona, porque nadie que visite la ciudad puede privarse de dar una vuelta por ese accidente geográfico, declarado “Patrimonio Natural de la Humanidad”.

Al menos ella no perderá la oportunidad de conocer la Isla de los Pájaros desde el Istmo Ameghino o visitar las hermosas playas de Puerto Pirámides, el mayor “escenario” de la vedette, de la diva, de la reina, y de otros tantos apelativos que podríamos asignarle a la Ballena Franca Austral. Aunque este bello animal comparte el protagonismo con otras tantas estrellas, como los lobos y elefantes marinos, y las preciosas orcas que llegan a alimentarse a la Punta Norte, o  también a Caleta Valdés. Aunque ahora la que quiera alimentarse sea ella, que ya debe estar imaginándose el cordero patagónico que podrá saborear en Punta Delgada, luego de conocer el famoso faro y la elefantería.

También quiere llegarse hasta Punta Tombo; no se puede ir sin hacer un viaje a la Reserva Provincial, ubicada a 181 kilómetros al sur de la ciudad, donde el espectáculo lo ofrecen miles de pingüinos magallánicos. Pero para eso aún falta, porque por ahora la Viajera está disfrutando de la ciudad y de sus inmensas playas. Además tiene que recorrer el único Museo de Arte Moderno de la Patagonia, que cuenta con obras de reconocidos artistas nacionales. Otro punto de interés lo constituye el Museo Provincial de Ciencias Naturales y Oceanográfico, ubicado en el hermoso chalet Pujol, la construcción perteneciente a uno de los pioneros que se asentó en la zona. Manteniendo intacta su fachada neoclásica, este edificio emblemático fue remodelado por dentro para albergar nueve salas, con muestras de la fauna y flora de la región y también un sector dedicado a la historia del lugar, haciendo énfasis en la llegada de los galeses que desembarcaron en estas costas en 1865 y fundaron el primer asentamiento.

Otro lugar para informarse sobre el ámbito natural de Chubut es el moderno “Ecocentro”, cuyo edificio recuerda el estilo gales de antaño y se ubica sobre un acantilado, permitiendo hermosas vistas panorámicas del golfo. Aquí los visitantes pueden conocer de forma didáctica los ecosistemas marinos.

Nuestra Viajera ya está informada sobre todas las especies que habitan el litoral chubutense, y ahora se alista para conocer algunas de ellas. Sabe muy bien que a 17 kilómetros se encuentran las playas de El Doradillo, desde donde se puede observar a las ballenas que llegan para parir y amamantar a sus crías en ese espacio de aguas cálidas y de tranquilidad. Luego correrá hasta una de las primeras áreas protegidas de la provincia, la Reserva Punta Loma, donde se puede apreciar un apostadero permanente de lobos marinos de un pelo, y una gran cantidad de fauna y flora autóctona. En el extremo sur del golfo se levanta el faro de Punta Ninfas (60 km.), allí podrá conocer una de las únicas dos elefanterías continentales.

Volviendo hacia la ciudad, recordando los momentos en que tuvo la oportunidad de acercarse a estos maravillosos animales que componen la fauna marina de la región, repasando los datos que los guías locales ofrecen para concientizar a la gente sobre su cuidado, la Viajera Intrépida pierde su mirada en el calmo paisaje estepario que caracteriza la zona, con sus tonos verdes y amarronados y la vegetación achaparrada.

Muchos turistas llegan a Puerto Madryn para hacer el típico turismo rural en las estancias que ofrecen sus servicios; otros tantos lo harán por la pesca o por la infinidad de deportes que se pueden practicar (desde windsurf, hasta sandboard en los médanos), pero están aquellos visitantes especiales que arriban a este lugar porque saben que es la “Capital Nacional del Buceo”. La Viajera aún está evaluando cuál de todos los parques submarinos, que han sido creados en la zona, será el ideal para su bautismo, o si mejor se dedicará a hacer snorkel en alguno de los arrecifes naturales.

Mientras saborea un apetitoso plato de mariscos en la costanera, ya planea sus próximos movimientos; es que tendrá que ser bien organizada para poder, en tan poco tiempo, probar las exquisitas recetas galesas en Gaiman, visitar el Museo Paleontológico de Trelew, y recorrer Dolavon y la capital provincial, Rawson, porque ella no quiere dejar de hacer nada, especialmente cuando se trata de conocer y aprender.

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