Cariló, estilo exclusivo en las playas bonaerenses
By Argentina • Dec 16th, 2008 • Category: Costa Atlántica, Turismo en Buenos Aires

Dos cosas fascinan de estas exclusivas playas de la Costa bonaerense: su estado natural puro, de abundantes bosques y playas casi vírgenes, y su pintoresco centro comercial que respeta, sin discusión, el entorno natural al que pertenece. Así cualquier huésped siente realmente que naturaleza y hombre pueden convivir sin dañarse y elevando el bienestar y el placer hasta casi llegar al paraíso.
Cariló significa en mapuche, “médano verde”. Y esto define su singularidad que lo ha convertido en una de las playas más distinguidas. Está ubicado al sudoeste de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, a 360 kilómetros, en el partido de Pinamar. Sus casonas y construcciones lujosas provocan admiración y el solo recorrido por sus callecitas de arena, ya constituye un paseo en sí mismo. Son en total 600 hectáreas loteadas, entre pinos, laureles y eucaliptos, las 1760 viviendas se integran al paisaje marino respetando las especies locales. Las dunas que hacen de base comenzaron a fijarse en el año 1918, cuando un pionero, Don Manuel Guerrero, decide forestar las 1.600 hectáreas de arena. Fue la más importante de la costa atlántica, ya que se plantaron más de un millón de árboles con cien variedades de especies vegetales. Este proceso duró casi veinte años, convirtiendo a Cariló en el vergel que hoy brinda paz y sosiego.
Sólo posee tres balnearios y un parador, de esta manera conserva su estilo exclusivo. Sus playas tienen una extensión de casi 300 metros, de ancho, mantienen un suave declive hacia el mar y permite no sólo el descanso a pleno sol, sino la práctica de actividades náuticas. Entre los altos médanos, se realizan excursiones en vehículos 4×4.
En el centro de la ciudad, el otro atractivo lo conforman los innumerables y pintorescos negocios de artesanías locales, o de venta de productos diversos, de excelente calidad. Es casi un ritual pasar por ahí para no sólo adquirir regalos sino todo lo necesario para internarse en las casas del bosque y recuperar energías.
Los que deciden quedarse entre el colorido de las luces de la noche, tienen por doquier heladerías artesanales, coquetas confiterías, bares y pubs. Los festivales de jazz y de cine que se realizan año tras año congregan a los amantes de la buena música y del séptimo arte.
Muy cerca de allí, la Estancia “Dos Montes”, que ocupa 70 hectáreas de lo que fue antiguamente el vivero de Cariló, ofrece la posibilidad de realizar cabalgatas a la luz de la luna. Si se elige pasear durante el día, se puede disfrutar de exquisitos asados, safaris fotográficos y pesca deportiva.
Cariló ofrece así recreación del más alto nivel para la familia, los amigos, y porqué no, para los que están solos. La calidez y el color mágico de sus rincones, la amistosa hospitalidad de los que eligieron vivir todo el año, son características que hacen de Cariló mucho más que un lugar de mar y playa.
Por María Inés Medina