Buenos Aires, “La París de Sudamérica”
By Argentina • Oct 24th, 2008 • Category: Capital Federal, Turismo en Buenos Aires

Cualquiera que escuche hablar de las dos fundaciones de Buenos Aires puede darse cuenta de que se encuentra ante una ciudad bastante peculiar ya desde sus orígenes. La Viajera Intrépida sabe que una ciudad no puede ser fundada dos veces; tal vez aquel primer intento de poblar la zona en 1536 constituya solo eso, un precario asentamiento, pero no importa, porque las dos míticas fundaciones de la capital de la provincia de Buenos Aires ya forman parte del imaginario local, y le dan color a los mitos y leyendas que se tejen alrededor de “la París de Sudamérica”.
La entrada al “Granero del mundo”, también se la llamó en una época anterior, cuando a través de su puerto natural (y siempre problemático) se exportaba millones y millones de granos, entre otros codiciados productos, como carnes y cueros, que viajaban a todas partes del planeta.
Desde sus inicios, Buenos Aires y su puerto fueron un destino extraño y maravilloso, atrayente para los conquistadores; los comerciantes (y también los piratas, que aprovechaban a fondear en las aguas del Río de la Plata para participar del activo contrabando); y luego para los inmigrantes que venían a “hacerse la América” en la época en que las cosas no andaban muy bien por el Viejo Continente.
No es difícil notar que en Buenos Aires ha sucedido de todo: luchas por el poder, “invasiones inglesas”, gestas de revolución e independencia, guerras civiles, batallas sangrientas por el control del puerto y sus ingresos, aluviones inmigratorios, epidemias que han diezmado a la población y que fueron el aliciente para el crecimiento del centro urbano, entre otras tantas cosas. Siglos de historia que han quedado grabados en sus calles y construcciones.
Como puerta de entrada al resto de la Argentina, Buenos Aires se presenta como una ciudad cosmopolita e interesante. Eso lo puede predecir cualquier turista que arribe a la ciudad y observe aquel río inmenso, que algunos han apodado “mar dulce”, recorra sus espacios verdes o camine por el casco histórico. Eso también lo sabe la Viajera, que ha nacido no muy lejos de aquí, pero que suele sentir que es una visitante más cuando camina por las calles porteñas, como se denomina a todo lo que pertenezca a la ciudad. No deja de admirar sus monumentos históricos, sus diversas construcciones, y los contrastes entre la modernidad de los edificios “inteligentes” y las calles empedradas, o los detalles neocoloniales que aún persisten en muchos barrios.
Recorrer el sur de la ciudad, donde surgen aquellos barrios en los que se asentaron los primeros inmigrantes, como La Boca, donde el turismo internacional ha hecho renacer el placer de conocer antiguas costumbres, la hacen viajar en el tiempo. En San Telmo se respira el aire de arrabal, aunque ella sepa que detrás de esas fachadas, que se mantienen como en otras épocas, se desplieguen modernos lofts y restaurantes de comida exótica. El sabor de los platos autóctonos y la pasión por el Tango, surgido del sentir rioplatense, hechizan a los turistas que no se pierden una sola excursión por los alrededores.
Desde la Plaza de Mayo, epicentro de algunos de los hechos más importantes en la historia del país, se puede recorrer a pie el casco histórico, conociendo una gran cantidad de edificios que se levantaron a fines del siglo XIX para emular a algunas de las ciudades europeas más importantes.
Sinónimo de lujo, las construcciones de la zona norte (Retiro, Recoleta, Palermo) recuerdan la opulencia de otras épocas, y también se envuelven en la historia nacional. Mitos y leyendas hay miles y se pueden encontrar en cada rincón de la ciudad; una visita nocturna introduce algunos de ellos y recorre la “misteriosa Buenos Aires”.
Por la noche, el moderno Puerto Madero se presenta como una opción interesante de belleza y excelente gastronomía, aunque para eso también está Palermo Soho o Palermo Hollywood, con una oferta interminable de restaurantes y bares que ofrecen todo tipo de platos de la cocina nacional e internacional.
A cada paso nuestra Viajera Intrépida choca con cientos de turistas que, cámara en mano, pasean a gusto por una ciudad no tan diferente de otras tantas urbes, pero demasiado particular y original como para intentar compararla. Buenos Aires es única y sus atractivos invitan, en seguida, a desear conocerla.